A nivel mundial, existen numerosas oportunidades en las regiones costeras, como la cosecha y desarrollo de nuevos productos; además de la generación de nuevos mercados. Asimismo, los servicios ecosistémicos salvaguardan las inversiones existentes manteniendo un balance ecológico y minimizando los riesgos.

Por otro lado, si bien es cierto que América Latina ha capitalizado sus recursos marinos, especialmente, la pesca; existen numerosos desafíos en la conservación y el uso sostenible de estos, dado que son oportunidades para aumentar el valor de los ecosistemas costeros para así beneficiar a las comunidades, inversores y la economía nacional. En este sentido, una restricción para invertir en infraestructura es que los ecosistemas son muy complejos y la ciencia opera a un ritmo diferente y más despacio que esta. Los centros de investigación han venido estudiando los ecosistemas alrededor del mundo debido a los servicios que proveen. Por ello, la ciencia, que busca las formas de salvaguardar y mejorar los servicios ecosistémicos, ha crecido a un nivel en el que permite el desarrollo de inversiones verdes para los sectores público y privado, lo que genera un mayor desarrollo de la innovación y contribuye al desarrollo sostenible de los procesos.